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Preservativos más allá del pene: protección para todxs
Los preservativos no son solo una herramienta para evitar embarazos o prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS). Son también una forma directa de autocuidado y de disfrutar del sexo con tranquilidad. Y sí, van mucho más allá del clásico condón para pene.
Preservativo externo (para pene): el más conocido, se coloca sobre el pene erecto antes de cualquier contacto genital. A día de hoy los hay ultrafinos, texturizados, con sabores y hasta sin látex.
Preservativo interno (para vulva): se inserta dentro del canal vaginal y cubre parte de la vulva. Es una alternativa excelente para quien no quiere depender del preservativo externo. Además, puede colocarse con antelación y no interrumpe el momento.
Campos de látex o bandas bucales: ideales para sexo oral en vulva o ano. Proporcionan una barrera fina que evita el contacto directo, permitiendo sensaciones sin renunciar a la seguridad.
¿Lo mejor? Todos estos métodos protegen y, al mismo tiempo, respetan el deseo. Hay versiones más cómodas, sensoriales y estéticas que nunca. Explorar cuál se adapta mejor a tu cuerpo, tus prácticas y tu pareja (o parejas) es parte del propio placer.
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