
Más allá de la humedad: no todos los lubricantes son iguales
Volviendo a los lubricantes, hay algo importante que mucha gente no sabe: no todos funcionan igual en tu cuerpo. Más allá de que deslicen más o menos, también importa cómo están formulados. Algunos lubricantes de baja calidad tienen una composición que puede resecar la mucosa después del sexo, provocando irritación o sensación de tirantez. Es decir, justo lo contrario de lo que buscamos cuando usamos lubricante. Por eso elegir productos bien formulados, de calidad farmacéutica o de marcas eróticas fiables, no es un capricho: es una forma de cuidar tu salud íntima.
Otro punto clave es el pH. La vagina tiene de forma natural un pH ácido (entre 3,8 y 4,5) que la protege frente a infecciones. Si utilizamos productos que no respetan ese equilibrio, podemos alterar la microbiota vaginal y favorecer problemas como candidiasis o vaginosis. Así que cuando elijas tu lubricante, no te fijes solo en el deslizamiento: asegúrate de que también respeta el equilibrio natural de tu cuerpo.
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