Los enemigos silenciosos de tu ecosistema íntimo
Ahora que ya tienes el arsenal preparado, es hora de hablar de lo que haces en tu día a día y que tu microbiota vaginal detesta profundamente. Muchas veces, en nuestro afán por oler a campo de lavanda, cometemos atrocidades contra nuestra salud íntima. Las duchas vaginales, por ejemplo, son el demonio. Tu vagina es un horno autolimpiable; echarle agua a presión con jabones perfumados por dentro es como fregar el motor de un coche con lejía: lo vas a destrozar. El exceso de higiene arrastra a tus bacterias protectoras y deja la pista de baile vacía para que entren los hongos.
Otro factor que suele desestabilizar la zona es el semen. Sí, como lo lees. El pH del semen es alcalino (básico), mientras que el de tu vagina es ácido. Ese choque de trenes puede despistar a tu flora. Por eso, si eres propensa a las infecciones, el preservativo no solo te protege de ETS, sino que también es un gran aliado para mantener tu pH a raya.
Hábitos gamberros pero saludables para un orgasmo sin preocupaciones
Tener una vida sexual activa y una flora equilibrada es totalmente compatible si sigues unas reglas de oro que toda experta en cuidado íntimo te firmaría:
- Haz pis después del sexo: Es el mandamiento número uno. Un buen chorro de orina arrastra las bacterias que hayan podido colarse hacia la uretra, previniendo la temida cistitis.
- Ropa interior de algodón: Deja los encajes sintéticos para el momento de la acción. En el día a día, tu vulva necesita respirar. La humedad y el calor son el spa favorito de la candidiasis.
- Escucha a tu cuerpo: El flujo vaginal cambia a lo largo del ciclo, y eso es normal. Pero si huele fuerte, cambia de color radicalmente o viene acompañado de picor, tu microbiota te está mandando un SOS. No te automediques con lo primero que pilles en casa.
En definitiva, normalizar la conversación sobre fluidos, bacterias y pH es el primer paso para disfrutar de un placer sexual sin tabúes ni molestias. Conocer tu cuerpo te da el poder de cuidarlo como se merece, combinando el rigor farmacéutico con las ganas de pasarlo bien.
En SexLab creemos que el placer también se cuida. Escríbenos si no sabes por dónde empezar.
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